Más sobre el Budismo tibetano

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Más sobre el Budismo tibetano

Dominique Blanco, ávida lectora y analista precisa, nos trae más información sobre el libro “El monje y el filósofo” (Editorial Urano),  de Jean-François Revel y Matthieu Ricard, que sigue estudiando. Dominique ya hizo un breve post hace pocos días en el que nos dio una visión panorámica de esta interesante publicación. En esta segunda entrega aborda un tema fundamental para los interesados en el Budismo tibetano pues nos ayudar a descubrir y entender la esencia de esta filosofía. Disfruten esta extraordinaria lectura.

Por qué el Budismo puede ser para todos?

Por Dominique Blanco D.

Este libro nos permite conocer mejor la sabiduría y metafísica budista de la mano de Matthieu Ricard, nacido en el seno de una de las familias francesas más destacadas en el ámbito intelectual en nuestros días y rodeado de la mejor educación académica occidental (laica por cierto). Ricard abandonó una carrera muy prometedora en ciencias (doctorado brillantemente en biología y discípulo predilecto del premio Nobel de Biología) para consagrarse por completo al Budismo.

“El monje y el filósofo” es una hermosa y versada conversación entre Matthieu Ricard y su padre, Jean-François Revel, uno de los filósofos franceses más destacados de nuestros días. Ambos exponen sus puntos de vista y , mientras el padre trata de entender las razones fundamentales de ese cambio en la vida de su hijo, el hijo expone las líneas básicas del Budismo tibetano.

En esta ocasión explicaremos por qué el Budismo puede ser para todos. No es estrictamente hablando una religión, es más bien una tradición metafísica de la que emana una sabiduría aplicable a todos los instantes de la existencia y en todas las circunstancias. El Budismo no es una tradición teísta (es decir que profese la creencia en un dios personal y providente, creador y conservador del mundo) ni es un dogma.

Siddharta Gautama, el Buda, siempre decía que había que examinar sus enseñanzas y meditarlas ,mas no aceptarlas por simple respeto hacia él. Es preciso descubrir la verdad de sus enseñanzas recorriendo las etapas sucesivas que conducen a la realización espiritual. Las enseñanzas de Buda son como puntos de referencia en la vía del Despertar, del conocimiento último de la naturaleza de la mente y del mundo fenoménico.
¿Por qué es venerado Buda? No es venerado ni como un Dios ni como un santo, sino como un sabio último, como la personificación del Despertar. La palabra Buda en sánscrito significa ¨el que ha realizado¨, “el que ha asimilado la verdad”, y en tibetano se traduce como ‘sanguié’ (“el que ha disipado todo cuanto vela el conocimiento¨).

Buda no escribió nada, pero la recopilación de sus sermones, las ¨Palabras¨ de Buda, llena ciento tres (103) volúmenes del canon tibetano. Estos sermones, llamados sutras, fueron recitados por sus discípulos más eminentes (cabe recordar que la tradición oral siempre ha desempeñado un papel primordial en Oriente, incluso en nuestros días, y que los orientales suelen estar dotados de una memoria sorprendente). Sus enseñanzas abordan temas filosóficos o metafísicos: la naturaleza del ser; la ignorancia; la causa del sufrimiento; la no existencia del yo y de los fenómenos en cuanto entidades autónomas; la ley de causa y efecto; entre otros. La literatura clásica tibetana es la más rica de Oriente, después de las literaturas sánscrita y china.
Matthieu concilia el Budismo con el espíritu científico occidental ya que ambos buscan la verdad. Su formación científica previa, y en particular su apetencia de rigor, es algo perfectamente conciliable con el aprendizaje de la metafísica y la práctica budista. Tal vez por eso, entre otras razones, el Budismo se percibe en Occidente como una doctrina depurada capaz de ser aceptada por el espíritu crítico y por el racionalismo occidental, añadiéndole una dimensión moral y espiritual, una dimensión de sabiduría, una metafísica de todo punto aceptable intelectualmente.

El Budismo se centra en una serie de preocupaciones fundamentales que conciernen a todo ser vivo. El Budismo analiza y desmonta los mecanismos de la felicidad y del sufrimiento.
¿De dónde proviene el sufrimiento? ¿Cuáles son sus causas? ¿Cómo ponerle remedio? Poco a poco, el Budismo, mediante el análisis y la contemplación, va remontando hasta las causas profundas del sufrimiento.
¿Qué es el sufrimiento? Es un estado de insatisfacción profunda, que puede estar asociado al dolor físico, pero que es sobre todo una experiencia de la mente. Surge cuando el YO, al que tanto amamos y protegemos, se ve amenazado o no consigue lo que desea. Los sufrimientos físicos más intensos pueden vivirse de maneras muy diferentes según nuestra disposición mental. Las metas ordinarias de la existencia -el poder, las riquezas, los placeres de los sentidos, la fama- pueden procurar satisfacciones momentáneas, pero nunca son una fuente de satisfacción permanente, y el día menos pensado se acaban transformando en descontento. Jamás aportarán una plenitud duradera, una paz interior invulnerable a las circunstancias externas. Este estado de insatisfacción es característico de un mundo condicionado, que por su naturaleza, solo puede aportar satisfacciones efímeras.

En términos budistas, se dice que el mundo, o Samsara (traducido como la ¨rueda de los renacimientos”), está impregnado de sufrimiento. Esto no supone en absoluto una visión pesimista del mundo, es una simple comprobación. La etapa siguiente es buscar remedios a este sufrimiento. Para ello es preciso conocer la causa. En definitiva, el Budismo llega a la conclusión de que el sufrimiento nace del deseo, del apego, del odio, del orgullo, de los celos, de la falta de discernimiento y de todos los factores mentales que se denominan negativos u oscurecedores porque perturban la mente y la sumen en un estado de confusión en inseguridad. Esas emociones negativas nacen de la noción de un YO al cual queremos y deseamos proteger a cualquier precio. Este apego al YO es un hecho, pero el objeto de ese apego, el YO, no tiene ninguna existencia real, no existe en ningún lugar ni en modo alguno como una entidad autónoma y permanente. La verdadera naturaleza de las cosas desenmascara la impostura del YO. Creer en la existencia de un YO real y la creencia en la solidez de los fenómenos es ignorancia, y es esa ignorancia la causa última del sufrimiento.

En la próxima entrega seguiremos desarrollando las ideas sobre el Budismo expuestas en este libro, especialmente el tema de la práctica espiritual que permite acabar con el sufrimiento y otorga paz interior. Espero que disfruten tanto como yo el poder ir comprendiendo las nociones fundamentales del budismo.

Namasté!

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